A Beautiful Mind —«Una Mente Maravillosa» en España; «Una Mente Brillante» en Hispanoamérica— es una película de drama biográfico estadounidense del año 2001,
inspirada en la novela homónima de Sylvia Nasar que fue nominada al Premio Pulitzer de 1998 y, que cuenta la vida de John Forbes Nash, ganador del Premio Nobel de Economía
en el año 1994. La dirección del filme y la redacción del guion estuvo a
cargo de Ron Howard y Akiva Goldsman, respectivamente. Entre el reparto
de la cinta se encontraba Russell Crowe —como el personaje
principal— y, Ed Harris, Jennifer Connelly, Paul Bettany y Christopher Plummer en los
roles secundarios. La historia comienza en los primeros años de vida de un
joven prodigio de las matemáticas llamado John Nash, quien comienza a
desarrollar esquizofrenia paranoide y a sufrir delirios, mientras ve penosamente como
esto afecta su condición física y sus relaciones familiares y amistosas.
La película fue estrenada en los cines de los
Estados Unidos el 21 de diciembre de 2001, y logró recaudar más de 313 millones
de dólares estadounidenses
en las taquillas a nivel mundial.1 Además, se acreditó cuatro premios de la Academia, entre ellos el de mejor película, mejor director, mejor actriz de
reparto y mejor guion
adaptado; también estuvo nominado dentro de las categorías de mejor actor, mejor banda
sonora, mejor montaje y mejor maquillaje. De
igual forma, recibió 28 premios más y fue nominado a otras 51 premiaciones.
El director, Ron Howard explora de forma refrescante la tenue línea que separa el genio de la locura y al mismo tiempo plantea la interrogante de qué es la realidad y qué es la ficción.
Es una película muy
adecuada para nuestras materias, especialmente para la clase de psicología.
Es un drama inspirado
en la vida y obra del matemático y premio Nobel John Forbes Nash y su lucha
contra la esquizofrenia. Nash Hizo un gran descubrimiento matemático al
principio de su carrera, pero luego su mente se vio afectada por la
esquizofrenia.
La película muestra
la tenaz lucha por recuperarse, para lo que cuenta con la imprescindible y
amorosa ayuda de su entrañable esposa. Tras varias décadas de penalidades logró
superar su tragedia y recibió el premio Nobel en 1994.
Nos encontramos en el
año 1947, en la universidad de Princeton. Nash llega para hacer sus
trabajos de graduado (doctorado) en matemáticas, con una beca. Pronto se cuenta
de que él y Princeton no están hechos el uno para el otro. No se preocupa por
los protocolos sociales, ni por asistir a las clases. Vive con una obsesión:
encontrar una idea genuinamente genial; es la única manera de llegar a ser
alguien.
El tímido John
Nash vive al margen del mundo social que lo rodea, prefiriendo mantenerse
ensimismado en un mundo de probabilidades numéricas, deleitando y exigiendo su
mente con complejas formulaciones matemáticas.
Su propia capacidad
intelectual le permite en ocasiones romper el hielo del aislamiento, ganarse el
respeto y reconocimiento de sus padres e interactuar en sociedad.
Tal como Nash es
seducido por los misterios matemáticos del azar, el mundo exterior también se
encuentra atraído a la expresión de su intelecto.
Su tesis doctoral es
elogiada, logra una cátedra prestigiosa en la universidad, es contratado por el
gobierno... y conquista a una atractiva estudiante.
La misma mecánica
mental que es capaz de formular complejas teorías matemáticas, es la que
traiciona a la mente humana y la hace ver un mundo que no existe.
Compartimos la
subjetividad de John Nash durante la primera parte de la película y nos causa
el mismo impacto que al protagonista cuando queda evidente que sufre de
esquizofrenia.
Tomamos una actitud
objetiva y vemos a Nash desde afuera, como él enfrenta los trucos de su mente y
cómo lucha por diferenciar a los personajes reales de los imaginarios. Su
esposa también debe pasar por el desgarrador infierno que sufre su marido.
El departamento de
matemáticas es brutalmente competitivo. A algunos compañeros les encantaría
verle fracasar, pero le toleran y sin querer le ayudan en su camino hacia la
grandeza.
Una noche está con
ellos en un bar y observa sus reacciones cuando aparece una rubia muy
atractiva. Nash observa la rivalidad que se crea entre ellos y entonces
encuentra el germen de la idea que andaba buscando. Su estudio sobre la teoría
del juego, la matemática de la competitividad, contradice las ideas de Adam
Smith, el padre de la economía moderna.
Gana una codiciada
plaza de investigador y docente en el MIT, pero sigue insatisfecho. Sus deseos
se cumplen cuando el misterioso William Parcher le recluta para una misión
ultra-secreta: descifrar los códigos del enemigo.
Alicia Larde, bella e
inteligente estudiante de física le familiariza con un concepto hasta entonces
no considerado: el amor.
John Nash, de gran
inteligencia, dedicado a las matemáticas y dedica poco tiempo a su familia.
Se casan pero no
confía a su esposa el peligroso trabajo para Archer. El secreto le pasa factura
y se convierte en un hombre furtivo y obsesionado que acaba perdido en un mundo
de falsas percepciones. Esquizofrenia paranoide.
Su amigo Charles,
compañero de habitación en la universidad. A lo largo de la película nos damos
cuenta de que ellos no existen lo mismo que Parcher, un detective que involucra
a Nash en asuntos altamente secretos como descodificación de mensajes del
enemigo.
Alicia, su esposa, se
da cuenta de que marido no está bien y le lleva a una clínica mental. Nash se
da cuenta de que sufre esquizofrenia paranoide, y que Parche, Charles y su hija
son ficticios. Comienza a ignorarlos, toma medicación y empieza a preocuparse
por su familia.
Temas:
La película nos habla
de la personalidad, de la inteligencia, del amor
Merece destacar
la actitud de su esposa. Enseñanza de cómo tratar a Nash como persona, como
marido, como intelectual, como enfermo, sin sentimentalismos... Es el amor
personalizado, la solidaridad, la ayuda humana y realista. La esposa nos
muestra una visión certera de la antropología humana, mejor que cualquier
especialista en el tema, un trato adecuado, ni blandura ni dureza, cercanía
afectiva, simpatía, compartir las ilusiones, las alegrías y los sufrimientos.
Esa cercanía afectiva
no radica en un plano ontológico, no se basa en lo que esa persona es. El valor
de la persona en sí no depende del valor que esa persona tenga para mí.
El ser humano no es
un ser aislado, vive en relación con los otros. Es un ser solidario. Nuestro
objetivo consiste en descubrir que es el único modo de ser enteramente humanos.
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